Hoy a tocado ir a hacer la compra que
por cierto no me hace mucha gracia, creo que sí la compra viniera sola a casa y de paso si no es mucho pedir se colocara en la cocina
solita sería la mujer más feliz del mundo y ya que eso es mucho soñar....................... voy a pedir
bien fuerte poder ser organizada aunque sea solo una vez y llevar una lista ¿ por qué, si es lo lógico nunca lo hago ? . Bueno a lo que iba, le hice caso al cocinero y nos fuimos al centro comercial,mientras mi suegra se
perdía con mi hija por los pasillos ( directa a la sección
jugueteria y ropa de niños ) el cocinero se
sumergía en las
estanterías buscando cosas para el restaurante y yo ......................... a llenar el carro que tenía mi suegra y mi hija en quién sabe donde ¡ un
estrés ! .ú
ltimamente sabemos que debido a la inmigración siempre encontramos productos sudamericanos
etcccc pero encontrar lo que yo he encontrado hoy, no me lo esperaba
Bocadillos de Veléz desde
Colombia, en
Veléz nos esperaba
Anyelina y hoy mientras cogía los bocadillos en la mano recordaba nuestro primer día en
Colombia, esas seis horas de coche y un desayuno en la carretera (
arepa una especia de café con leche aguado y sopa de cerdo y pollo con
muchisimo cilantro agggg toda una bomba ) a tan solo dos horas de llegar y viendo como el coche
perdía agua y pensaba que no
íbamos a poder ver a la niña ,mientras nos
acercábamos y veíamos el pueblo nos llegaba el olor a guayaba,en la entrada del pueblo estaba la fábrica, los nervios pensando que
estábamos a escasos metros de
Anyelina y que en unos minutos que luego se hicieron horas la
tendríamos por primera vez en brazos, la sensación tan extraña y nada esperada que
tube cuando la
vi entrar en brazos de la abogada, esos primeros momentos en los que Juan Carlos la
cogió en brazos y yo me acerque despacito creyendo que
empezaría a llorar, la veía tan frágil,era la niña de la foto con unos tres meses más y mucho
muchisimo más pequeña de como la había imaginado, tanto que los zapatos que le compramos aquí para llevarle aún le quedan grandes, cuando la cogí en brazos, la miraba y le tocaba las manitas, tan pequeñas, suaves
buffffffffffffff, me parece mentira, que rápido nos acostumbramos a lo bueno, al no esperar, nos olvidamos de las listas de espera, de las llamadas sin noticias, todo pasa y todo llega........................ es cierto aunque me molestaba
oírlo cuando yo esperaba.
Ya veis, lo que puede hacer una caja de
dulces Veleños en el pasillo del supermercado,¡ quiero volver ! cuando
Anyelina sea un poquito más grande y comerme mil dulces de esos por las calles del pueblo mientras le cuento a mi niña .